Descubre tu propio ritmo. No corras porque tengas prisa o porque quieres conseguir un objetivo. Corre en el interior de tu respiración, nunca delante de ella. El precio de correr más que ella es el dolor. A medida que tus músculos se fortalezcan, tus pulmones se expandan y tu circulación se acelere te sentirás energético, saludable y feliz.
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